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Restaurante Casa Bartolo

Restaurante Casa Bartolo
Fermín Calbetón, 38  |  Web: www.casabartoloetxea.com
Fundador: Bartolomé Guruceta
Año de apertura: 1896

· Historia

Mientras en el “nuevo” San Sebastián se iban edificando importantes edificios, tras el derribo de las murallas, cuyos bajos eran adquiridos para albergar lujosos cafés, como el de La Marina en 1867, en la Parte Vieja se mantenían y se abrían establecimientos más sencillos que reunían a los vecinos del barrio. Alguno de los cuales todavía aún pervive, como es el caso de “Casa Bartolo”.

“Casa Bartolo “se inauguró, como despacho de vinos y licores, en la calle Puyuelo 38, en la actualidad Fermín Calbetón, en el año 1896 de la mano de Bartolomé Guruceta Echeverría. Este establecimiento también desarrollaría la actividad de casa de huéspedes.

La calle Puyuelo era una de las vías de mayor actividad y en la que nacieron ilustres donostiarras. En el edificio que nos atañe nació en 1838 el compositor Raimundo Sarriegui. También nació en esta calle Fermín Calbetón y Blanchón, abogado y político, que fue ministro de Fomento y ministro de Hacienda durante el reinado de Alfonso XIII. El ayuntamiento de San Sebastián, como homenaje, decidió renombrar, en 1919, la calle Puyuelo como Calle Fermín Calbetón.

Se tiene poca información sobre la actividad de “Casa Bartolo “en esa época, no así de los Guruceta que eran una familia emprendedora y que abrieron diversos establecimientos de hostelería en la ciudad. Entre ellos cabe destacar el Hotel Príncipe, en la calle Aldamar 7 y 9, que fue inaugurado en 1926 por Agustín Guruceta. Curiosamente en 1936 tuvieron que añadirle la coletilla “de Saboya” por imperativo gubernativo a fin de evitar equívocos sucesorios.

Tras el fallecimiento de Bartolomé, en enero de 1898, fue su viuda quien se hizo cargo del negocio ayudada por su hijo Agustín.

“Casa Bartolo” cambió de propietario en varias ocasiones. En 1944 aparecía como propietario Gerardo Urdiroz, quien se anunciaba como Bar y Restaurante donde se podía degustar una “cocina selecta”.

En 1958 compra “Casa Bartolo” Sabino Ceberio en Sociedad con Manolo Otaño, quien posteriormente se haría cargo del Bar Cantábrico.

Sabino era natural de Ataun y había venido a San Sebastián como guardavinos y a ello se dedicó hasta que vio la posibilidad de entrar en el negocio de la hostelería en el Bar Eguzki en la calle San Jerónimo. De allí dio el salto a “Casa Bartolo”. Había conocido a su mujer, Pilar Lertxundi, en el bar Tiburcio, justo al lado del “Bartolo” y con ella y su socio se lanzó a la nueva aventura. Continuaron con el bar y el restaurante y destinaron el primer piso para alquiler de habitaciones. Actividad, esta última, que duró hasta 1970.

En un principio no hicieron ningún tipo de obra, manteniendo la misma superficie con su baldosa de Talavera. A lo largo de los años el “Bartolo” ha ido cambiando en diversas ocasiones la situación de la barra, pasando de izquierda a derecha.

Begoña, la hija de Sabino y de Pilar, nos relata como, “el aita se hizo cargo de la barra y la ama de la cocina con una cocinera de Donosti llamada María Otaño. El restaurante estaba especializado tanto en carne como en pescado y en el bar se hacían las banderillas típicas de la época y un amplio abanico de fritos. Recuerdo que los “tigres” los introdujo un cocinero, Zulaika, que venía de trabajar en la Euskal Etxea de Cuba y que había pasado por Azaldegui.”

En 1962 entró a trabajar en el “Bartolo” Eduardo Yepes Gabilondo que se convirtió en la mano derecha de Sabino. Eduardo era un gran profesional que por muy lleno que estuviese el bar, y ello era a menudo, era capaz de atender a toda la clientela con gran rapidez y eficacia. Dedicó toda su vida profesional al “Bartolo” y los que le hemos tratado guardamos un gratísimo recuerdo de él.


Pero el “Bartolo” era además algo más que un bar. Era un punto de reunión. Sabino, para los que hemos tenido el placer de conocerle, era sobre todo una bellísima persona. Y además era un gran amante del País, de su idioma y de su cultura. Había hecho un pequeño reservado en el restaurante donde se reunía con sus amigos de toda la vida. Como nos dice Bego, “allí tenía la tertulia con Miguel Pelay o con José Estornés. Solían venir Gabriel Celaya y Amparitxu, Robles Aranguiz, entre otros. Y como no, su cuadrilla".

En 1970, con motivo del Consejo de Burgos le cerraron el bar durante tres meses.

Para conocer, como era el “Bartolo” y Sabino Ceberio recogemos de un capítulo del libro de Miguel Pelay Orozco sobre Oteiza, un pasaje que se desarrolló en el reservado de “Casa Bartolo”.


Esta séptima entrevista con Oteiza, la última que inserto en este libro, ha tenido lugar en San Sebastián. La hemos iniciado en la cafetería “California”, de Alderdi Eder y la acabamos de concluir en el restaurante “Bartolo”, de la Parte Vieja. Pero no en el comedor, sino en una especia de recocina que nos gusta a ambos, porque permite charlar, discutir y hasta gritar, no todas son “comidas de trabajo” como la de hoy, sin llamar la atención de nadie.
…
Cuando hemos finalizado de hablar y de comer, aparece Xabino Ceberio el nagusi de “Bartolo”, un ataundarra amigo de la lectura, aficionado a los perretxikos y admirador ferviente de su paisano D. José Miguel de Barandiaran.

Ondo bazkaldu al dezute?, es lo primero que nos pregunta.

Pero nosotros habíamos discutido sobre alguna palabra, mejor dicho, sobre la correspondencia euskérica de alguna palabra castellana. Le consultamos a Xabino.

Egon pixkat, nos dice, con su parsimonia habitual y sin aventurar interpretaciones personales. Emen ikusiko degu.

Y, uniendo la acción a la palabra, toma en sus manos el diccionario de Plácido Múgica, que estaba junto con otros tres o cuatro libros vascos, en un pequeño aparador, situado detrás de mí, y que para nosotros había pasado siempre indavertido.

A Oteiza, el ver surgir en un restaurante de la Parte Vieja un diccionario vasco le entusiasma.

¡Carajo, que formidable idea!, le felicita a Xabino. ¡Un diccionario! ¡Con la cantidad de discusiones que surgen en nuestras sobremesas! Todos los restaurantes deberían tener su pequeña biblioteca….

Xabino pasa rápidamente unas cuantas paginas del Múgica. No tarda en dar con lo que desea. Su dedo se desliza diligentemente a lo largo de la página.

Emen dago, dice, finalmente.

Entonces se pone a recitarnos la letanía de acepciones contenidas en el vocablo consultado…

Ese era Sabino Ceberio y esa era “Casa Bartolo”.

Sabino Ceberio falleció en el año 2004 y fue su hija Begoña quien se hizo cargo del bar-restaurante hasta el año 2007, en que lo vendió a Iñaki Zelaia, actual propietario de este establecimiento que cuenta con 114 años de vida.

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