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Maison pour Enfants

Maison pour Enfants
Churruca, 2
Fundador: Rosario Villar Lasarte y Dionisio Lasarte Manterola
Año de apertura: 1912

· Historia

“Será niño o será niña, pero el coche será Villar”.

Con este anuncio el comercio Villar, anteriormente “Maison pour Enfants” se anunció durante años, ofreciendo sus productos, tanto en prendas de vestir como coches para niños.

En 1912, las revistas de la época recogían la noticia de la apertura de éste establecimiento, uno de cuyos artículos recogemos por su descripción:

“En este verano (1912), en beneficio de sus favorecedoras y a petición de ellas, y por ser una necesidad sentida en San Sebastián han fundado otra Casa denominada “Maison pour Enfants”, única en esta que se dedica exclusivamente a tan delicado ramo, en la que encontrarán las mamás cuanto puedan apetecer en los más caprichosos modelos para niños, desde que nacen hasta su primera Comunión, así como canastillas, ropa interior y exterior, zapatitos, abriguitos, todo, tanto confeccionado como a la medida.

Hemos tenido ocasión de ver que desde el primer día de la apertura es muy visitada por las distinguidas familias de la población y por las de la colonia veraniega, satisfechas de poder tener donde vestir a sus lindos angelitos, alegría del hogar, con los últimos modelos de la moda.

Les deseamos a los señores socios de estas Casas que siga aumentando el éxito de sus negocios, como seguramente lo conseguirán, pues han sabido merecer, a la vez que un buen crédito, el aprecio de su clientela bases que determinan el desarrollo comercial.”

Dinisio Pérez-Villar, gran conocedor de la historia de San Sebastián y familiar directo de la “Maison pour Enfants”, ha tenido la amabilidad de redactarnos esta historia que transcribimos integra:

“La “Maison pour Enfants” de Churruca 2, fue la creación de Rosario Villar Lasarte, sastra de profesión, con el apoyo económico de su marido Dionisio Lasarte Manterola. Ambos originarios de Álava y primos. Rosario presumía de “familia de artesanos”, y su padre Hilario llegó a San Sebastián desde Vitoria para trabajar en la Fábrica Municipal de Gas, en las oficinas, que se estaba montando.

Durante la Guerra Civil, salvo la confiscación por parte de los milicianos de un magnífico y larguísimo Chrysler, imperó la tranquilidad. Llegando a atender a alguna madrileña que dio a luz en San Sebastián, y a otras clientas de la casa, pese a su floja y temporal disposición económica.

A continuación, y por imperativo legal que prohibía los rótulos en idiomas extranjeros, la tienda pasó a denominarse “Villar”, Todo para los niños.

Desde la delicada y lujosa ropa de recién nacido, los faldones para bautizar, los uniformes y delantales para las elegantes “añas” donostiarras esplendorosas y elegantes en Alderdi Eder, los primorosos vestidos de niños y niñas, hasta los preciosos trajes para la 1ª Comunión, de organdí y bordados suizos para la niñas y marineros impecables para los chicos. Completado con ropa de invierno, abrigos y chaquetas a medida, que encargaban numerosas clientas de Madrid a partir del 15 de Agosto.
Atendiendo además a numerosas clientas de toda España, Córdoba, Sevilla, Zaragoza, y de París cuando se normalizó el paso fronterizo. Sin olvidar a la clientela de la Provincia, que motivaba diariamente las visitas regulares de todos los “recadistas”, para llevarse los encargos a sus pueblos.

Mediados los años cuarenta, Dionisio Pérez Villar abrió otra tienda “Villar”, en Prim 27. Para la venta de lujosos coches de niño tipo inglés, que fabricaba junto con su socio Ignacio Ganuza, en los bajos del nº 2 de la Plaza del Centenario. Dionisio era hijo de la hermana de Rosario Villar, quien lo prohijó ante la precaria salud de su madre.

En el invierno de 1.952, en plena oscuridad franquista, en los talleres de la sastrería infantil de Villar en Churruca 2, tienen lugar las primeras reuniones de los Comerciantes de San Sebastián, bajo el liderazgo de Dionisio Pérez Villar, para organizar el Festival Internacional de Cine y del que fue su primer Secretario General. Obviando incluso a la Cámara de Comercio, ya que la situación a futuro no resultaba halagüeña, las entidades oficiales eran inoperantes y no tenían la visión moderna y activa que necesitaba San Sebastián.

La saga comercial familiar continúa desde finales de los 80 en “Casablanca”, Peñaflorida 8, con Patricia Pérez-Villar Guruceta, decoradora por formación. Un comercio de Ropa y Complementos de Mujer, personalizado con la oferta de Broches, Pulseras y Collares de diseño propio y fabricación personal.”

· Imagenes relacionadas

  • Maison pour Enfants - Reportaje de la Maison pou Enfants en 1912
  • Maison pour Enfants - Fachada del establecimiento. 1912
  • Maison pour Enfants - Fachada actual del edificio donde se ubicaba la Maison pou Enfants. 2009
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